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| ¡Save me from my friends! Cuba and Uncle Sam (1898), litografía de Harlymple, J. Ottmann. |
Texto de un medio de comunicación actual:
“Secuencias y consecuencias
del 98” (fragmentos), por Guillermo Cabrera Infante
(El
País, 20/05/1998)
No se habla en España de 1898, sino del 98 por antonomasia. Es decir,
«ya porque es la que con más frecuencia se aplica, ya porque es la más
importante entre las cosas a que es aplicable». El año 1898 fue, como en la
historia de desastres, cumbre y caída. Pero el año 1898 no empezó realmente en
1898, sino en 1895. Tampoco estuvo localizado en la sede del desastre. Comenzó
en Santo Domingo, hoy República Dominicana, cuando un hombre pequeño vestido de
negro, con pelo negro de poeta y gran bigote romántico, se hizo libertador. El
hombre pequeñito era escritor y al salir de Santo Domingo escribe en su diario:
«9 de abril. -Lola, jolongo, llorando en el balcón. Nos embarcamos». Ese
escritor que se embarca es José Martí, que sale rumbo a esa tierra, como dice
Shakespeare, «de cuyas orillas nunca se regresa». José Martí «va al muere».
Pero va, también, a iniciar la guerra de independencia que liberará a Cuba de
España. […]
[José Martí y otros cubanos] murieron por su libertad, pero los españoles
reaccionarios, los españoles que eran dueños de vida y hacienda en Cuba, los
españoles que formaron coalición con la Iglesia, culpables de la catástrofe, solo
supieron llorarla y como consuelo acuñaron una frase: «Más se perdió en Cuba».
¿Qué habrían dicho los ingleses cuando perdieron la India, que es un
subcontinente? Era tan inevitable que la India se independizara del predominio
inglés como que Cuba se liberara del dominio español. Nadie en Inglaterra, ante
una pérdida, dice: «Más se perdió en la India». […]
Mi bisabuelo vino a Cuba en lugar de su hermano mayor, que, según él,
había sido reclamado «por el quinto», pero, como se acababa de casar, se
ofreció en su lugar. No sé si estos cambalaches de vidas humanas eran una
excepción o la regla en el ejército español entonces. El «ingreso en quinta»,
también llamado «el quinto», era «el sorteo de los jóvenes de cada población
llegados a la edad de 19 años». Esto sucedió en la Almería de mediados del
siglo pasado, posiblemente después de 1868, fecha que marca con fuego
insurgente la historia de Cuba. […] Al acabar lo que sería para sus hijos la
primera guerra de independencia, mi bisabuelo pidió y obtuvo la baja y el
permiso para quedarse en Cuba fuera del ejército. Ya había conocido a mi
bisabuela y formaban una extraña pareja. […].
En 1898 vino la paz y sobrevino la invasión mambí a un pueblo que había
sido partidario de España desde su fundación y era una de las pocas villas
amuralladas de esa zona. No había dado Gibara un solo mambí -o había dado, sí,
uno notable que llegó a ganar grados y se llamaba el general Sartorio-. El
orgullo de Sartorio lo hizo pedir mandar la primera columna invasora que
entraría en Gibara. Se lo concedieron y en la llamada Villa Blanca entró
Sartorio montando un caballo blanco.
Mi bisabuelo, que siempre vestía de civil, vistió para la ocasión su
viejo uniforme español. Junto a su mujer, ya llamada mamacita, se puso de pie a
la puerta de su casa, a esperar al general Sartorio. Cuando lo vio pasar, se
cuadró militarmente y saludó al general mambí. Sartorio vio a mi bisabuelo de
uniforme, le devolvió el saludo y consiguió que su caballo hiciera una cabriola
cubana.
Mi bisabuelo, conmovido, apenas logró entrar a su casa, donde se despojó
de su uniforme para siempre: había decidido ser cubano, y cubano fue. Como
fueron sus hijos y sus nietos y sus biznietos. Al adoptar la ciudadanía cubana,
también adoptó la política […] Ahora, en la paz, lo habían hecho el experto en
fuegos artificiales del pueblo. El alcalde cubano consideró que un artillero en
la guerra era el mejor cohetero en la paz. Todas las fechas patrióticas, mi
abuelo se ponía su mejor terno, que se hacía eterno, y bajaba hasta el parque
Calixto […], y festejaba mi bisabuelo las efemérides de turno, como el 20 de
mayo, fecha en que Cuba se hizo libre. Todo eso y más, mucho más, se ganó en
Cuba.
Material audiovisual:
Viñetas propagandísticas sobre los conflictos coloniales del 1898
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| Viñeta publicada en el Boston Globe el 28/05/1898 |
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«“War is hell” — Sherman, [but] peace in Cuba under Spanish
rule is worse than hell».
Litografía
de Grant Hamilton publicada en la revista Judge
el 30/04/1898
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«Spaniards search women on
American steamers».
Grabado
de Remington publicado en un periódico de Hearst
Communications en 1898 |
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«El ciego
guiando a la ciega».
Viñeta
publicada en 1897.
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Viñeta de
R.C. Bowman publicada en 1900.
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«¿Y eso es todo lo que queda del mundo que les di?».
Viñeta publicada en La
Campana de Gracia el 3 de marzo de 1878.
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«Y, después de todo, las Filipinas son solo el paso
intermedio hacia China».
Viñeta
de Emil Flohri publicada en la revista Judge
en 1900 o 1902 |
Literatura
"Valle-Inclán, el primer hipster", en El punto sobre la historia (Telemadrid)







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